sábado, 1 de mayo de 2010

Juan José (JJRCBA) sobre la entrada Gramsci

El texto de Gramsci me parece excelente, pero la palabra odio no parece feliz en un contexto político. Es cierto que la fuerza opernte e inoperante de la indiferencia mueve y promueve inequidades, pero la palabra odio constituye un generador semiótico de violencias que poco puede aportar al entedimiento y al logro de consensos para una realidad sociopolítica más digna.
Podría jugar un juego: buscar un significante alternativo que diga lo que puede y quiere decirse sin usar el vocablo odio. Y quizás ese juego sea posible si entendemos que los vocabularios evolucionan según nuestras necesidades.
En esa evolución, Odio es un vocablo que difícilmente pueda contribuir a zanjar diferencias y buscar acuerdos menos violentos para hacer extensiva una visa mejor a aquellos que hoy padecen las inequidades de la existencia pública

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